El Palacio Presidencial y el parlamento han abierto sus puertas al público en una iniciativa sin precedentes. En noticias separadas, una bomba de mortero de la Segunda Guerra Mundial fue entregada a la policía por un taxista, generando una operación de desactivación. Además, una investigación por corrupción de dieciocho meses de duración se centra ahora en chocolates, sugiriendo un posible caso de malversación de fondos o sobornos. Las autoridades no han revelado detalles específicos sobre la conexión de los chocolates con el caso, ni la magnitud de los fondos involucrados. La entrega de la bomba de WWII ha levantado interrogantes sobre cómo un artefacto explosivo de esa antigüedad llegó a circular libremente. Se espera que los detalles de estas investigaciones se clarifiquen en los próximos días.