Mayo se convirtió en el mes más mortífero en Ucrania desde el comienzo del conflicto, registrando un aumento significativo en el número de víctimas civiles. Las hostilidades intensificadas y los ataques indiscriminados contribuyeron a este trágico incremento. Aunque no se especifica el número exacto de fallecidos, las organizaciones internacionales confirman un deterioro notable de la situación humanitaria. El incremento de bajas civiles se atribuye a la escalada de combates en diversas regiones del país. La falta de acceso a zonas de conflicto dificulta la verificación independiente de las cifras. Se insta a todas las partes a proteger a la población civil y a respetar el derecho internacional humanitario. La comunidad internacional ha expresado su preocupación por el aumento de la violencia y sus consecuencias devastadoras.