El 10 de junio, líderes ucranianos anunciaron el empleo de misiles de crucero Flamingo en una ofensiva a gran escala contra Rusia. Este ataque representa una escalada en la capacidad de Ucrania para alcanzar objetivos en profundidad dentro del territorio ruso. Moscú, por su parte, ha iniciado investigaciones sobre dos incidentes de bombardeos ocurridos recientemente. La información sobre los daños y bajas causados por los ataques ucranianos aún es limitada y está siendo verificada por ambas partes. El uso de misiles de largo alcance sugiere una nueva fase en el conflicto, con un mayor alcance de las operaciones ucranianas. Las autoridades rusas no han emitido aún una respuesta detallada sobre las consecuencias de estos ataques.