Moscú sufrió el ataque con drones más grande en dos años, interrumpiendo el tráfico aéreo en varios aeropuertos de la región. El ataque, que incluyó el impacto en una refinería, provocó incendios en diversos puntos. Ucrania ha asumido la responsabilidad de la operación, marcando una escalada en las hostilidades. El presidente Zelensky ha vinculado la acción a la necesidad de que Rusia avance en las negociaciones diplomáticas para poner fin al conflicto. Las autoridades rusas están investigando los daños y reforzando las medidas de seguridad. Este ataque representa un desafío significativo para la defensa aérea rusa y aumenta la presión sobre el Kremlin. La situación continúa evolucionando y se esperan nuevas reacciones por parte de ambos países.