Ucrania llevó a cabo un ataque coordinado sin precedentes contra una base naval rusa en Novorossisk, utilizando 15 sistemas de misiles, drones aéreos y marítimos de fabricación nacional. El presidente Volodimir Zelenski informó que el ataque impactó varias naves de guerra de la Flota del Mar Negro que estaban atracadas en el puerto. Este ataque representa una escalada en las capacidades militares de Ucrania, demostrando su creciente habilidad para desarrollar y emplear armas propias. El Kremlin aún no ha emitido una declaración oficial sobre el incidente, pero fuentes rusas confirman los daños. La operación subraya la estrategia ucraniana de atacar la infraestructura militar rusa en territorio propio y en la península de Crimea. Se espera que este ataque tenga implicaciones significativas en la dinámica del conflicto en curso.