Los ataques ucranianos de medio alcance se han intensificado en precisión y frecuencia, afectando el suministro de combustible en regiones clave de Rusia, incluyendo una zona productora de petróleo. Incidentes recientes en Vorónezh y Briansk demuestran la efectividad de los misiles Storm Shadow/SCALP-EG. Simultáneamente, el 425.º Regimiento de Asalto "Skala" enfrenta acusaciones de tortura y maltrato por parte de sus propios miembros. Los ataques se centran en infraestructuras ferroviarias rusas, interrumpiendo las líneas de suministro. Existe una creciente especulación sobre la posibilidad de un ataque inminente contra el puente de Crimea, vital para la logística rusa. La situación sugiere una escalada en la presión militar sobre Rusia y sus capacidades logísticas.
