Ucrania ha experimentado una séptima noche consecutiva de ataques rusos, con la capital, Kiev, siendo el blanco de drones. Los ataques nocturnos se intensificaron, generando preocupación por la seguridad de los civiles. En Odesa, al menos 17 personas resultaron heridas como consecuencia de los bombardeos. Paralelamente, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, anunció el cierre de las sedes del Goethe-Institut en Rusia, en respuesta a las políticas de Alemania. Esta medida agrava aún más las tensiones diplomáticas entre ambos países. El ataque continuo a Kiev indica una persistente estrategia rusa de desgaste y presión sobre la infraestructura ucraniana. La situación humanitaria en las zonas afectadas continúa deteriorándose.