Ucrania enfrenta un déficit de 52 mil millones de dólares en su presupuesto de guerra, y sus fuerzas armadas requieren 45 mil millones de dólares adicionales. La ayuda financiera occidental está condicionada a la implementación de reformas prometidas por Kyiv. Los aliados occidentales se muestran reacios a comprometer más fondos hasta que se demuestre un progreso tangible en estas reformas. Esta situación plantea serias preocupaciones sobre la capacidad de Ucrania para sostener su defensa a largo plazo. El gobierno ucraniano deberá abordar con urgencia las demandas de sus socios para asegurar el flujo continuo de asistencia financiera. El futuro del esfuerzo bélico de Ucrania depende en gran medida de su habilidad para cumplir con las expectativas de sus benefactores internacionales.