La defensa antiaérea rusa, antes considerada impenetrable, enfrenta una creciente presión por parte de drones ucranianos. El reciente ataque a Moscú ha reavivado el debate sobre las debilidades del sistema de defensa ruso. Ucrania ha identificado puntos débiles en la estrategia defensiva de Rusia, explotándolos con ataques de drones. Analistas sugieren que el presidente Putin podría estar enfrentando las consecuencias de sus propias tácticas. La efectividad de los drones ucranianos está poniendo en duda la solidez de la defensa aérea rusa. Este cambio en la dinámica del conflicto podría tener implicaciones significativas en el desarrollo futuro de la guerra.
