En el día 1645 del conflicto ruso-ucraniano, Ucrania ha desplegado a comandantes de Azov para reforzar la defensa de ciudades fortificadas. Esta decisión busca fortalecer las posiciones ucranianas frente a los avances rusos. Paralelamente, Ucrania está utilizando drones de fabricación propia, específicamente el modelo Baton, para atacar la infraestructura crítica rusa. Estas acciones se centran en las carreteras que Rusia utiliza para reabastecer a sus tropas en el frente. El uso del dron Baton busca interrumpir las líneas de suministro rusas, dificultando su capacidad ofensiva. Esta estrategia subraya la creciente importancia de la tecnología y la innovación en el desarrollo de la guerra. La combinación de defensa reforzada y ataques a la retaguardia podría alterar el curso de los enfrentamientos.