El gobierno ucraniano ha modificado su normativa sobre el idioma ruso, sin prohibir su uso. La nueva regulación elimina la obligación de las autoridades de ofrecer información y servicios públicos en ruso. Esto implica que la administración pública ya no está legalmente obligada a atender a los ciudadanos en este idioma. Además, se abre la posibilidad de restringir la enseñanza del ruso en las escuelas del país. La medida busca fortalecer el uso del ucraniano como idioma oficial y reducir la influencia del ruso, especialmente tras la invasión rusa. El gobierno argumenta que la medida es necesaria para la seguridad nacional y la consolidación de la identidad ucraniana. La implementación y el alcance exacto de estas restricciones aún están por definirse.