Análisis recientes indican que, a pesar de los continuos ataques, el ejército ruso no logró avances significativos en Ucrania durante abril y mayo. De hecho, las fuerzas rusas perdieron más territorio del que consiguieron ganar en ese período. Esta evaluación sugiere un estancamiento en la ofensiva rusa, desafiando las expectativas iniciales de un rápido progreso. Expertos atribuyen esta situación a la fuerte resistencia ucraniana y a problemas logísticos dentro del ejército invasor. La pérdida de terreno ruso se produce a pesar de la intensificación de los bombardeos sobre diversas ciudades ucranianas. El análisis subraya un cambio en la dinámica del conflicto, con una menor capacidad rusa para asegurar ganancias territoriales. Esta información proviene de evaluaciones de inteligencia y fuentes abiertas.
