Durante la noche del 23 al 24 de agosto, fuerzas ucranianas llevaron a cabo ataques con drones en instalaciones comerciales y logísticas en el sur de Rusia. Un almacén de la cadena Kuchenland fue alcanzado y se incendió en Krasnodar. Simultáneamente, un centro logístico de comercio electrónico perteneciente a Ozon fue atacado en la vecina República de Adigueya. Se reportan incidentes relacionados con la caída de restos de drones interceptados, incluyendo daños en un jardín de infancia. Los ataques sugieren una continuidad en la estrategia ucraniana de golpear objetivos logísticos dentro de territorio ruso. Las autoridades investigan el alcance total de los daños y posibles víctimas. Este ataque representa una escalada en las operaciones ucranianas más allá de la línea del frente.