Ucrania y Rusia continuaron con los ataques aéreos recíprocos el 25 de abril, intensificando el conflicto en curso. Se reportan al menos 20 muertes en ambos países desde la noche anterior como consecuencia de estos bombardeos. Los ataques son el último episodio de una escalada de violencia que ha persistido durante meses. La situación humanitaria sigue siendo crítica, con poblaciones civiles en la línea de fuego. Ambos países acusan al otro de atacar infraestructura civil y de causar bajas innecesarias. No se han detallado inmediatamente los objetivos específicos de los últimos bombardeos, pero se presume que incluyen instalaciones militares y estratégicas. La comunidad internacional ha expresado su preocupación por la creciente intensidad del conflicto.