El gobierno del Reino Unido ha anunciado un compromiso formal para eliminar las importaciones de combustibles derivados del petróleo ruso. La medida afecta específicamente al suministro de diésel y combustible para aviones. El objetivo es que la prohibición total entre en vigor el 1 de enero de 2027. Esta decisión se enmarca en la estrategia de reducir la dependencia energética de Rusia. El plan busca desincentivar la economía rusa mediante restricciones comerciales estrictas. Con esta acción, Londres refuerza sus sanciones internacionales contra el Kremlin. El plazo establecido permite a las empresas ajustar sus cadenas de suministro.