El Reino Unido ha advertido al régimen israelí que podría expulsar a 27 de sus diplomáticos y a sus familias de Londres. Esta amenaza surge como respuesta a la orden de Tel Aviv de cerrar el Consulado General Británico en Quds ocupada. La decisión británica representa una escalada en las tensiones diplomáticas entre ambos países. El gobierno del Reino Unido considera el cierre del consulado como una medida inaceptable. Se exige a Tel Aviv que reconsidere su decisión para evitar consecuencias diplomáticas más graves. La situación pone de relieve la delicada situación en Quds ocupada y las implicaciones para las relaciones internacionales. El cierre del consulado británico afectaría los servicios consulares brindados a los palestinos en la región.