El Reino Unido realizó su primera operación para incautar un buque tanque perteneciente a la “flota sombra” rusa, utilizada para eludir las sanciones internacionales. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, agradeció al Reino Unido y a su primer ministro, Keir Starmer, por esta acción. La operación representa un endurecimiento de la postura británica contra los esfuerzos de Rusia por sortear las restricciones económicas impuestas tras la invasión de Ucrania. No se han proporcionado detalles específicos sobre la ubicación de la incautación o la identidad del buque. Esta acción se enmarca en los esfuerzos occidentales por aumentar la presión económica sobre Moscú. Se espera que la incautación del buque tenga un impacto en la capacidad de Rusia para transportar petróleo y otros recursos. El gobierno británico aún no ha emitido una declaración detallada sobre el futuro del buque incautado.