El Reino Unido anunció sanciones contra colonos en Cisjordania, acusándolos de llevar a cabo una "limpieza étnica" de palestinos. Esta medida ha provocado una respuesta airada por parte de Israel, que ha decidido cerrar el consulado británico en Jerusalén Este. El ministro de Relaciones Exteriores británico, James Cleverly, ha defendido las sanciones como una respuesta necesaria a la violencia y las acciones ilegales de los colonos. Israel ha calificado la acusación de "limpieza étnica" como absurda y ha denunciado la decisión del Reino Unido como una injerencia en sus asuntos internos. El cierre del consulado británico complicará aún más las relaciones diplomáticas entre los dos países. Este paso israelí se considera una escalada en las tensiones, especialmente en un contexto de creciente violencia en Cisjordania.

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