El Primer Ministro del Reino Unido, Keir Starmer, anunció su dimisión del cargo. La decisión se produce tras un debate interno en su partido sobre su liderazgo y capacidad para dirigir la campaña electoral. Starmer declaró que escuchó claramente las dudas expresadas por los miembros de su partido y que acepta su respuesta con respeto. No especificó los detalles exactos de las preocupaciones planteadas, pero reconoció que se cuestionaba si era la persona adecuada para liderar al partido hacia las próximas elecciones. Su renuncia abre un período de incertidumbre política en el Reino Unido y un proceso para elegir a su sucesor. La dimisión se produce en un momento crucial para el país, con importantes desafíos económicos y sociales por delante.
