El primer ministro británico, Keir Starmer, ha anunciado su dimisión como líder del Partido Laborista. Starmer justificó su decisión basándose en la capacidad del partido para liderar las próximas elecciones. El anuncio se realizó el lunes por la mañana frente a la residencia oficial de 10 Downing Street. Esta decisión llega después de varios días de intensa presión política contra el mandatario. El origen de la inestabilidad radica en los resultados históricamente deficientes obtenidos por el Laborismo en las elecciones locales de mayo. A pesar de dejar el liderazgo del partido, Starmer permanecerá en el cargo de primer ministro hasta que se elija a su sucesor. Con este movimiento, Reino Unido suma ya siete primeros ministros en la última década.