Keir Starmer, primer ministro del Reino Unido, renunció a su cargo tras dos años en el poder, marcados por la falta de una visión clara y convicción política. Tras liderar al Partido Laborista a una victoria contundente en 2024, Starmer se centró en medidas consideradas factibles en lugar de proponer un proyecto transformador para el país. Esta estrategia le valió críticas tanto de votantes como de miembros de su propio partido, quienes lo percibieron como indeciso y carente de liderazgo. Su gobierno se vio afectado por la inestabilidad, con políticas que no prosperaron y constantes cambios en su equipo. Ante la presión tras unos resultados electorales locales desastrosos, Starmer consideró inicialmente continuar, pero finalmente decidió dimitir tras una conversación con su esposa. Se espera que Andy Burnham, exalcalde de Greater Manchester, le suceda en el cargo, asumiendo el liderazgo del Partido Laborista.
