El sistema eléctrico británico ha emitido una nueva advertencia sobre posibles problemas de suministro, coincidiendo con una intensa ola de calor. La alerta se debe a un aumento repentino en la demanda de energía para refrigeración, combinado con una baja producción eólica y una reducción en la generación nuclear. Esta situación pone a prueba la capacidad de la red para adaptarse a condiciones climáticas extremas. Las autoridades evalúan la situación para garantizar la estabilidad del suministro eléctrico. El aviso subraya la necesidad de modernizar la infraestructura energética para enfrentar los desafíos del cambio climático. Se espera que la demanda continúe siendo alta mientras persistan las altas temperaturas.