Larry, el gato residente en la residencia oficial del Primer Ministro británico en Downing Street, se ha convertido en un símbolo de estabilidad en medio de la reciente turbulencia política del Reino Unido. Ha sobrevivido a los mandatos de seis primeros ministros y ahora espera a su séptimo. Su presencia constante contrasta con la rápida sucesión de líderes políticos en el país. Larry llegó a Downing Street en 2011 con el objetivo de controlar la población de ratones, pero su longevidad en el cargo ha trascendido su función original. Se ha convertido en una figura popular, incluso con su propia cuenta en redes sociales. La persistencia de Larry destaca la volatilidad política que ha caracterizado al Reino Unido en los últimos años.
