La armada británica interceptó un petrolero ruso perteneciente a la denominada “flota sombra” que intentaba atravesar el Canal de la Mancha, en una operación que duró seis horas. La acción, la primera de su tipo realizada por el Reino Unido, involucró a dos fragatas, helicópteros y un avión de patrulla marítima, coordinada estrechamente con Francia. El buque, identificado como Smyrtos, ha sido trasladado a aguas del sur de Inglaterra para ser inspeccionado en busca de riesgos medioambientales y de seguridad. El gobierno británico considera esta operación un revés para Rusia y un mensaje a quienes financian la guerra en Ucrania. La “flota sombra” rusa, compuesta por más de 700 barcos, es responsable del transporte del 75% del petróleo ruso sancionado, generando ingresos significativos para el Kremlin. Londres ha rastreado cerca de 600 petroleros de esta flota, buscando interrumpir el flujo de fondos que sostienen el conflicto.
