El primer ministro británico, Keir Starmer, anunció el domingo la interceptación de un petrolero perteneciente a la denominada "flota sombra" rusa en el Canal de la Mancha. La operación fue ordenada por Starmer a las fuerzas armadas británicas en las primeras horas del día. El político agradeció al ejército su participación en la acción, destacando su importancia en el contexto de la guerra en Ucrania. Se considera que esta acción representa un nuevo golpe a los recursos financieros de Rusia y su capacidad para financiar el conflicto. La "flota sombra" rusa se utiliza para eludir las sanciones internacionales impuestas a Moscú. No se han proporcionado detalles específicos sobre la carga del petrolero o su destino final. El gobierno británico considera que la interceptación es una medida necesaria para presionar a Rusia y debilitar su esfuerzo bélico.