Tras un período de inestabilidad con múltiples líderes –Rudd, Gillard y nuevamente Rudd–, el Partido Laborista australiano (ALP) prometió evitar futuras crisis de liderazgo. La reciente dimisión de Sir Keir Starmer como líder del Partido Laborista británico plantea interrogantes sobre si los parlamentarios británicos aprendieron de la experiencia australiana. El ALP australiano implementó cambios internos para fortalecer la estabilidad y evitar cambios frecuentes en el liderazgo. La situación actual en el Reino Unido podría poner a prueba la capacidad del Partido Laborista británico para mantener la unidad y evitar un escenario similar al vivido en Australia. Analistas políticos sugieren que la dimisión de Starmer podría desencadenar una lucha interna por el liderazgo. La experiencia australiana sirve como advertencia sobre las consecuencias de la inestabilidad interna en un partido político.