Rusia acusó al Reino Unido de "añadir combustible al fuego" al compartir información clasificada sobre componentes de fabricación británica utilizados en armas con Ucrania. Según Moscú, esta acción representa una escalada peligrosa y una injerencia directa en el conflicto. El Ministerio de Defensa británico confirmó la entrega de información, insistiendo en su continua y firme apoyo a Ucrania frente a las “amenazas sin precedentes” rusas. La información compartida podría ayudar a Ucrania a identificar y contrarrestar armas de origen británico utilizadas por Rusia. El Kremlin considera que esta medida pone en peligro la seguridad regional y complica las perspectivas de diálogo. La situación intensifica aún más las tensiones entre Rusia y el Reino Unido, principales actores en el conflicto ucraniano. Esta acción subraya el compromiso occidental con el apoyo militar a Ucrania a pesar de las advertencias rusas.