Regulaciones de diseño en Inglaterra están generando controversia entre los constructores de viviendas. Las nuevas construcciones, a pesar de no incluir chimeneas funcionales, están obligadas a incorporar elementos decorativos de chimenea fabricados en plástico, con un costo adicional de 1620 euros por unidad. Los constructores denuncian que estos elementos carecen de utilidad práctica y representan un gasto innecesario para los compradores. Paralelamente, el número de viviendas construidas en 2023 ha caído a su nivel más bajo en una década, exacerbando la crisis de vivienda en el país. Esta combinación de requisitos de diseño costosos y la disminución de la construcción está generando preocupación en el sector inmobiliario. La situación plantea interrogantes sobre las prioridades en la planificación urbana y el acceso a la vivienda asequible. El debate se centra en si las regulaciones estéticas justifican el aumento de costos y la reducción de la oferta de viviendas.