Londres experimentó un junio récord de temperaturas, alcanzando los 36,4 grados Celsius. Este aumento extremo de calor provocó una ola de intervenciones de emergencia sin precedentes. Los servicios de emergencia atendieron a 3.600 personas, respondiendo a cientos de llamadas relacionadas con problemas cardíacos y respiratorios. También se brindó asistencia para otras emergencias que requirieron primeros auxilios. Las autoridades sanitarias están en alerta máxima debido al impacto del calor en la salud pública. Se insta a la población a tomar precauciones para evitar golpes de calor y deshidratación.
