El gobierno británico condenó firmemente las protestas antiinmigrantes que tuvieron lugar durante la noche del domingo al lunes en Portsmouth, al sur de Inglaterra. Cientos de manifestantes, muchos vestidos de negro y con el rostro cubierto, intentaron bloquear autobuses que transportaban a migrantes. Estos migrantes habían cruzado ilegalmente el Canal de la Mancha. Las acciones de los manifestantes generaron una fuerte reacción oficial. El gobierno expresó su preocupación por la violencia y la intimidación mostradas durante las protestas en Portsmouth. Las autoridades están investigando los incidentes y prometen tomar medidas contra los responsables. La situación pone de manifiesto las tensiones en torno a la inmigración irregular en el Reino Unido.