El líder laborista británico, Keir Starmer, ganó las recientes elecciones con una plataforma que abogaba por mejorar las relaciones con la Unión Europea. A pesar de este acercamiento, Starmer ha delineado una serie de condiciones estrictas que marcarán el alcance de la posible cooperación. Se ha programado una cumbre entre el Reino Unido y la UE para el 22 de julio con el objetivo de iniciar conversaciones formales. Esta reunión representa un cambio significativo en la política exterior británica tras el Brexit. Aunque existe voluntad de diálogo, persisten diferencias fundamentales que podrían limitar los avances. La cumbre se centrará en explorar áreas de interés común, respetando al mismo tiempo las "líneas rojas" establecidas por el gobierno británico. Se espera que la reunión siente las bases para una nueva fase en las relaciones bilaterales.
