Diez años después del referéndum de 2016, donde el 51,9% del Reino Unido votó a favor de abandonar la Unión Europea, la reincorporación no se ha producido. Sin embargo, las tensiones entre Londres y Bruselas han disminuido significativamente en los últimos tiempos. Actualmente, ambas partes muestran interés en mejorar las relaciones bilaterales y superar las consecuencias negativas del Brexit. A pesar de la salida formal, existe una búsqueda de cooperación en áreas de interés común. Esta nueva fase se caracteriza por un intento de estabilización y reconstrucción de la confianza mutua. Aunque el Reino Unido no ha regresado a la UE, se observa un acercamiento pragmático en la gestión de sus lazos post-Brexit. El enfoque actual se centra en mitigar los efectos adversos y establecer un marco de colaboración más constructivo.
