Dos ministros de defensa del Reino Unido, John Healey y Al Cairns, renunciaron esta semana en desacuerdo con la política de gasto militar del primer ministro Keir Starmer. Los funcionarios dimitieron tras revisar un plan de defensa largamente retrasado, aún no publicado, que consideran insuficiente para proteger al país. Healey acusó a Starmer de poner en riesgo la seguridad nacional al no comprometer los fondos necesarios para contrarrestar una posible agresión rusa. La renuncia de los ministros ha generado preocupación sobre la capacidad del Reino Unido para disuadir a Moscú, especialmente en el contexto de la guerra en Ucrania. Analistas señalan que el presidente ruso, Vladimir Putin, observará de cerca la situación. El exparlamentario conservador Tobias Ellwood ha expresado su inquietud por la situación actual. El gobierno británico no ha emitido una respuesta oficial detallada sobre las acusaciones.
