El ministro de tribunales del Reino Unido ha alertado sobre la gravedad del atasco de casos judiciales en el país. Según las declaraciones oficiales, resolver la acumulación de expedientes pendientes podría requerir hasta 300 años. Esta cifra refleja un colapso sistémico en la administración de justicia británica. La situación plantea un desafío sin precedentes para la eficiencia del sistema legal. El gobierno reconoce la magnitud del retraso en la resolución de litigios. Se espera que se busquen soluciones para mitigar este impacto en la ciudadanía. El anuncio subraya la urgencia de reformas estructurales en los tribunales.