Gran parte de Inglaterra y Gales se encuentran bajo una alerta roja por ola de calor, un fenómeno inusual que se extenderá hasta el jueves por la noche. Esta es la alerta más grave emitida, indicando que las temperaturas extremas representan un peligro para la vida. Se prevé que las temperaturas alcancen niveles récord, superando los 40 grados Celsius en algunas zonas. Cientos de escuelas han cerrado preventivamente para proteger a los estudiantes y al personal. El tráfico también se ha visto afectado, con interrupciones en los servicios ferroviarios y advertencias a los conductores. Las autoridades instan a la población a tomar precauciones extremas para evitar golpes de calor y deshidratación, incluyendo mantenerse hidratado y buscar lugares frescos. Se espera que la ola de calor se disipe gradualmente a partir del viernes.
