El Reino Unido enfrenta un aumento sin precedentes en incendios debido a una intensa ola de calor, la quinta más alta registrada en su historia. Las temperaturas alcanzaron los 38.1 grados Celsius en Londres, exacerbando la situación. Se han reportado incendios que han destruido viviendas y han provocado la evacuación de cientos de personas. Las autoridades luchan por controlar las llamas, complicadas por las condiciones climáticas extremas. La sequía prolongada también contribuye a la rápida propagación de los incendios. Se espera que la situación continúe siendo crítica en las próximas horas.