Uganda enfrenta un creciente problema de explotación laboral infantil, a menudo disfrazada de oportunidades de educación o empleo. Niños y niñas de zonas rurales, atraídos por la promesa de una vida mejor, terminan en condiciones similares a la esclavitud moderna, particularmente en el trabajo doméstico. La lucha contra esta práctica lleva años y se intensifica debido a la vulnerabilidad de las familias en situación de pobreza. La falta de regulación y control efectivo facilita la continuación de esta forma de abuso. Organizaciones y autoridades locales están trabajando para combatir el problema, pero los desafíos persisten. La pregunta sobre la edad de los empleados domésticos resalta la necesidad de proteger a los menores de la explotación. Este fenómeno representa una grave violación de los derechos humanos y un obstáculo para el desarrollo del país.
