Un relato sobre una anécdota que involucra hechicería y una broma casi peligrosa ha circulado entre amigos. La historia se centra en un joven conductor de camión que viajaba de Bombo a Kampala cuando fue detenido por un oficial de tráfico. La razón de la detención, como es habitual, fue una inspección rutinaria. Sin embargo, la historia se desvía hacia lo insólito con insinuaciones de hechicería, aunque al final no se confirma la presencia de magia real. El relato plantea una situación cómica y ligeramente inquietante sobre las creencias locales y la superstición en Uganda. El incidente, narrado como "la comida de un hechicero", resalta el temor y la fascinación que a menudo rodean a las prácticas de brujería en la región. La publicación original apareció en The Observer Media Ltd.