La situación en Uganda se deteriora con una creciente sensación de temor entre la población. Existe una percepción de que el poder se concentra fuera de los límites de la ley constitucional, generando una profunda crisis de gobernabilidad. Una serie de acciones autoritarias recientes han intensificado la ansiedad pública. La falta de respeto a las normas legales tradicionales está socavando la confianza en las instituciones. Analistas advierten sobre un posible retroceso democrático y la erosión del estado de derecho. La situación actual plantea serias interrogantes sobre el futuro político y la estabilidad del país.
