Durante un evento de UFC celebrado en la Casa Blanca, el luchador Josh Hokit provocó indignación al realizar comentarios despectivos y sexistas sobre la Primera Dama Michelle Obama, afirmando que era un hombre. Sus declaraciones se produjeron inmediatamente después de su victoria en una pelea de peso pesado. La organización UFC reaccionó rápidamente, descalificando a Hokit y expulsándolo del evento. El incidente generó una ola de críticas y condenas por parte de figuras públicas y en redes sociales. La Casa Blanca no ha emitido una declaración oficial al respecto, pero fuentes internas expresaron su descontento. Este suceso ha eclipsado la competición deportiva, centrando la atención en el comportamiento inapropiado del luchador y la respuesta de UFC. El evento, que buscaba promover el deporte y la salud, se vio empañado por esta controversia.