Aleksander Čeferin, presidente de la UEFA, no asistió a la final del Mundial celebrada el domingo debido a una serie de desacuerdos con la FIFA. La agencia Reuters, citando fuentes internas, informa que el principal motivo del boicot fue la decisión de anular la sanción automática por expulsión al delantero estadounidense Folarin Balogun. Esta anulación, previa a los octavos de final contra Bélgica, generó fuertes objeciones por parte de la UEFA. El gesto de Čeferin representa una clara muestra de tensión entre las dos entidades rectoras del fútbol global. La situación subraya las continuas diferencias entre la UEFA y la FIFA en lo que respecta a la disciplina y las regulaciones del juego. El boicot podría señalar una escalada en las disputas internas de la organización futbolística internacional.