Dos jóvenes refugiados ucranianos de 15 y 20 años murieron ahogados en un lago recreativo en Nunspeet, Países Bajos. Los jóvenes formaban parte de un grupo de refugiados que vivían en una familia de acogida en la zona desde el inicio de la guerra en Ucrania. El accidente ocurrió mientras nadaban con otros miembros de la familia de acogida en el lago Zandenplas. A pesar de los esfuerzos por rescatarlos, ambos jóvenes fueron sacados del agua en estado crítico y fallecieron poco después en hospitales separados. Las autoridades locales brindan apoyo a la familia de acogida, profundamente afectada por la tragedia, aunque los jóvenes no eran hermanos. La comunidad local, incluyendo una iglesia reformada que frecuentaban los jóvenes, está consternada por las pérdidas.