Un pastel monumental, de aproximadamente dos metros de altura y con forma de leopardo de las nieves, se convirtió en una de las atracciones más llamativas de los VI Juegos Mundiales Nómadas. La impresionante creación se exhibió en la aldea etnocultural ubicada en el desfiladero de Kyrchyn. El pastel capturó la atención de los visitantes y se destacó como un ejemplo único de la fusión entre la cultura y la gastronomía. Su tamaño y detallada representación del felino lo convirtieron en un punto focal para fotografías y admiración. La pieza demuestra el ingenio creativo presente en el evento, resaltando la riqueza cultural de las naciones participantes. Se considera una de las manifestaciones más memorables del programa cultural de los Juegos.