En el parque nacional de Šumava, en un área valiosa sobre el cañón del río Křemelné, cerca de las localidades de Prášily y Čachrov, se ha descubierto un terreno contaminado de unas dos hectáreas. El sitio contiene aproximadamente doscientos barriles y diez contenedores de gran volumen con materiales líquidos peligrosos, junto con mil toneladas de tierra contaminada. Los residuos provienen de ejercicios químicos realizados por el ejército checoslovaco. Entre las sustancias tóxicas identificadas se encuentran el arsénico, el mercurio, las dioxinas, los furanos y disolventes clorados. El descubrimiento ha generado una disputa política sobre la gestión de estos desechos peligrosos y la limpieza del área afectada. Las autoridades se enfrentan al desafío de mitigar los riesgos ambientales y proteger la salud pública en la región de Šumava. La situación plantea interrogantes sobre el impacto a largo plazo de estas actividades militares en el ecosistema local.