Un excursionista noruego, Tor Erik Gravnås, se encontró con una inusual serpiente de dos cabezas cerca de Fredrikstad. El reptil, una serpiente de cuello de botella (hasselsnok) aún viva, sorprendió a Gravnås, un observador habitual de serpientes. Este fenómeno, descrito como un caso de "gemelos siameses", es extremadamente raro en la naturaleza. Los expertos sugieren que se trata de una mutación genética que permite que dos cabezas se desarrollen en un solo cuerpo. El hallazgo ha generado gran interés y asombro, resaltando las peculiaridades que aún pueden encontrarse en el mundo natural. La serpiente se encuentra actualmente bajo observación para comprender mejor su condición y posibilidades de supervivencia.