El primer ministro polaco, Donald Tusk, habría expresado su firme oposición durante la cumbre de la UE a que las principales potencias europeas tomen decisiones sobre seguridad y contactos con Rusia sin la participación de Polonia. Según fuentes de RMF FM, Varsovia no aceptará ser excluida de las conversaciones relativas a su seguridad. Polonia insiste en que su voz debe ser escuchada en las negociaciones sobre el futuro de las relaciones con Rusia. Esta postura subraya la importancia que Polonia concede a su papel en la política de seguridad europea. La información, aunque no oficial, revela una tensión latente en la UE sobre cómo abordar la situación con Rusia. El gobierno polaco busca garantizar que sus intereses sean tenidos en cuenta en cualquier acuerdo futuro. La negativa de Polonia a ser marginada podría complicar las deliberaciones en la UE.
