Turkmenistán es señalado como el peor país del mundo en cuanto a fugas masivas de metano provenientes de su envejecida infraestructura petrolera y gasífera. Estas fugas, detectadas por satélite, contribuyen significativamente al calentamiento global, siendo el metano un gas de efecto invernadero mucho más potente que el dióxido de carbono a corto plazo. El problema se centra en las tuberías y equipos obsoletos que presentan numerosas imperfecciones. Las autoridades turkmenas aún no han emitido una respuesta oficial sobre las acusaciones. Expertos señalan que la falta de inversión en mantenimiento y modernización exacerba la situación. Esta negligencia ambiental tiene implicaciones preocupantes para el clima global y la sostenibilidad a largo plazo. La magnitud de las fugas exige una acción inmediata y transparente por parte de Ashgabat.