El banco central de Turquía decidió mantener su tasa de interés de referencia sin cambios en el 37%, cumpliendo con las expectativas del mercado. La decisión se tomó en un contexto de persistentes riesgos inflacionarios y la incertidumbre generada por la situación en Irán. El comité de política monetaria del banco central, según reporta la agencia Anadolu, justificó la medida como necesaria para mantener una política monetaria restrictiva. La institución financiera no anticipa cambios inmediatos en su enfoque, dada la volatilidad económica regional y global. Analistas señalan que la estabilidad de la tasa busca controlar la inflación, aunque su impacto a largo plazo aún es incierto. La decisión refleja la cautela del banco central frente a factores externos e internos que podrían afectar la economía turca.