En varias localidades costeras de Turquía, el acceso a las playas públicas se ha visto restringido por negocios que han construido terrazas, plataformas y filas de tumbonas. Los empresarios argumentan tener permisos municipales y beneficiar el turismo, pero los residentes denuncian una ocupación ilegal. La ley turca exige que las playas sean accesibles a todos, sin embargo, testigos afirman ser expulsados al intentar colocar sus toallas en la arena. Un video viral mostrando a un empleado arrojando arena a las toallas de los bañistas en Mersin ha generado indignación. El costo de alquilar una tumbona es prohibitivo para muchos turcos, exacerbando el descontento. Activistas locales luchan por recuperar las playas públicas, denunciando la drástica reducción del espacio accesible al público y el aumento de precios debido a la inflación.

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