El regreso de Turquía al Mundial de Fútbol tras 24 años se ha visto empañado por una controversia política. La cuenta oficial de la selección nacional compartió un video del partido gobernante AKP que combinaba imágenes de momentos deportivos con referencias al presidente Recep Tayyip Erdoğan, ceremonias militares y armamento turco. Esta acción ha generado una fuerte reacción negativa, acusando al partido de instrumentalizar el evento deportivo con fines propagandísticos. Críticos señalan que el video politiza un momento de unidad nacional y desvirtúa el espíritu del fútbol. El incidente ocurre en un contexto de polarización política en Turquía. La publicación ha provocado un debate sobre la independencia del deporte y la influencia del gobierno en eventos de interés nacional. Se cuestiona si la selección nacional debería haberse asociado a una campaña con connotaciones políticas tan evidentes.